Capítulo I - Epitafios


Capítulo 1: Epitafios
“(...) los que llegan no me encuentran/ los que esperan no existen (...)”
Alejandra Pizarnik

I
Ella me miraba siempre con sus ojos de pagana. En cada palabra me anunciaba cada tristeza, sin olvidar que alguna vez también sus ojos supieron hablar de alegrías en una jerga taciturna, bohemia, veraniega, nocturna, alcohólica y mil veces bendita por las pasturas de una llanura que creamos jugando al tutti frutti, cuando no queríamos perder y decíamos haberla leído en un libro de geografía que ninguno de los dos tenia y que seguramente nadie había escrito. Esa complicidad era nuestra magia. Una magia que pretendía ser eterna y supo conquistar los pensamientos de aquel que escuchara uno de nuestros monólogos compartidos.
Yo, seguramente el más despistado de los dos, nunca intente describirla por miedo a echar a perder esa magia. Tampoco supe limitar mi odio cuando todo se rompió. Fue simplemente una estrella fugaz.
Me acuerdo del consejo de la alquimia. Tratábamos de descomponer todos los acontecimientos para poder extraer algo bueno. Transformar la mierda en una ambrosía... qué pretensión tan estúpida para dos descerebrados que después de todo solo veían lo bueno en sus fantasías narcisistas.
Nos desvanamos los sesos tratando de conjugar el verbo trasnochar. “Yo trasnocho, ¡no pega!”, y las noches continuaban su marcha partiendo de la premisa de que el verbo trasnochar conjugado en la primera persona del singular producía una cacofonía. Así es, nos ofrecíamos a tales calvarios con un disfrute masoquista.
Hicimos de la lengua un recurso estilístico con un valor intrínseco admirable. Rompimos reglas y ya acabadas todas, creábamos una nueva carta magna del país de Nunca Jamas para violarla y fecundarla con nuevas atrocidades verbales en una orgía de triptongos y voces pasivas. Participábamos de todas las reuniones sociales para demostrar, con un carácter ostentoso, nuestros nuevos descubrimientos que nos definían como  la nueva generación de misántropos. Escuchábamos los gemidos de la cultura cuando era profanada por nuestros genitales ardientes y ansiosos de un relativismo cultural muy posmo. Bailábamos pisándonos las sombras y emitiendo feromonas en cada paso rítmico. Apostábamos el dominio sobre estas tierras siniestras cada vez que jugábamos al ajedrez. Y el que ganaba se burlaba del otro. Y el que perdía se burlaba del otro sabiendo que esas tierras solo existían esas noches en que la música, las palabras y alguna jugada astuta, pero poco inteligente, se sintetizaban en un vaso de vino o una botella de cerveza. Y luego destruíamos ese mundo con un sorbo de dioses adolescentes. Así es, nos ofrecíamos a tales calvarios con un disfrute masoquista.

 

II

 “Las cosas pasan a veces por casualidad”, decía Hector mientras relojeaba a la moza de ese bar. Y repitió otra vez mas, como para darle una justificación de sermón, “las cosas... pasan a veces por casualidad”. Mientras lo escuchaba, me acorde que en la noche anterior había intentado escribir algo y realice unos diálogos utilizando comillas en lugar del típico - . Al día siguiente, unas horas antes de estar emborrachándome con Hector, leí en un pie de página que los diálogos delimitados de esta manera son propios de la literatura alemana. No fue poca mi sorpresa, pero tuve que recortar un poco mi vanidad y reducir a la nulidad las creencias en mi propia originalidad. “Las cosas pasan aveces por casualidad”.

 

III

¿De qué te vas a despojar esta vez? ¿De algún recuerdo traumante? ¿ De escribir diálogos entre comillas?. Qué absurdo, qué mentira piadosa, qué pereza la tuya de jugar a no hacer nada. No te olvides que la libertad cuesta, ¿pensabas que te la iban a regalar?. No, no señorito, usté ya es grande; usté ya es pícaro; usté tiene las bolas bien grandes como para andar llorando. Labure si quiere pan.
Vos debes pensar que porque tenés unas minas atrás, un par de amigos y unas ideas medio locas ya te mereces algo mejor. ¡Qué buzón que te vendieron!. Seguí escribiendo diálogos entre comillas.

 

IV

Siempre le costo levantarse. Hector nunca fue de esos tipos responsables que adelantan el reloj para llegar mas temprano, y mucho menos de levantarse temprano. Mucha soledad lo hace estar tan cansado como para vivir con sueño y tener que dormir mas de la mitad del día. Los comentarios familiares de fin de año o de velorio hablan de él como el estereotipo de “duerme como un tronco”. Los otros comentarios, los de la familia cuando juegan a ver quien es el que posee mas cultura general, dicen que “duerme pero no sueña”, citado por ese tío que es un psicólogo frustrado y que esta de pastor en alguna iglesia.
Esta cansado, duerme un montón y vive con sueño. “Es un mal común en los adolescentes de esta sociedad”, escuchó una vez en la tele. No sabe muy bien si es verdad, pero que con ese discurso  puede convencer, es verdad. Y... Si lo dice la tele.

 

V

 Mail de Laura: ubicación: A:\mails \ para enrique \ mail de laura
qrido enrique las cosas por ak andan bastant bien t cuento q tu carta m alegro 1 monton y + q llego n l dia dond m toco cobrar y al final cobre 1s pocos pesos euros n realidad.  pods
creer q no m alcanzaba para nada? deci q no pago un hotel y q con lucia esta todo bien, pero = no m alcanzo para nada. n fin tu carta llego como 1 oasis n 1 desierto n l ½ d espana.
tner noticias d la gent q quiero y saber q no c olvidan d mi m pone muy contenta.
x q no qres escribir mails? mira q las computadoras no muerden e? jajajajajaja. = la letra d mano propia m gusta + lo q pasa es q la frecuencia con la q vas a escribir c va a hacer 1 poco + larga. a mi no m gusta escribir cartas asi q yo le voy a mandar mails a Jorge y q el t los imprima. t cuento q conoci 1 flaco q labura en 1 boliche q c llama mataron a kenny como n south park t acordas? como extrano esas noches q nos qdabamos mirando tv toda la noche o q vos t ponias a jugar a los jueguitos y yo t cbaba mat. t digo ahora q estoy lejos q era verdad q yo t hacia la gamba porq m gustaba vert jugar como 1 pibito.
ya no trasnocho como antes m imagino tu kra al leer trasnocho. todavia seguis con eso d q es cacofonico.
el bolichito 1 bar n realidad esta bueno y ahí vamos los sabados con lu a tomar 1s drinks y a mover 1 poco los scharros y 1 noche lo conoci a esteban. tin 26 anos y labura como rrpp del bar y d otro pub q tiene el mismo dueno q c llama raul y es 1 viejo con toda la onda pro c la cree mucho. = es ½ boludo las pibas d ak le hacen la kbza y el loco les paga todo. esteban viv solo y esta estudiando periodismo segun el. m parec q anda n otras cosas xq nunk lo vi estudiar y n la ksa no tin ningun libro ni krpetas ni nada q m haga creer q estudia. pero es muy pronto para q empiec a controlarle la vida jajajajajaja. che como extrano el che q alguien n la klle m diga che tnes hora o che m convidas fuego o che no sabes dond qda la klle mongo aurelio o che q linda q
sos, no ak nada d eso ni siquiera t encaran a la argentina no t chamullan ni t alagan ni t preguntan nada drecho a los bifes. es todo tan distinto = yo hac poco q estoy y hac poco q estoy laburando. nganche laburo n una ksa d comidas y m pagan bastant bien m alcanza para q comamos las 2 para salir bien y estoy juntando unos mangos-euros para ir d vacaciones para alla. laburo e/ las 6 y las 12 ak son turnos d 6 hs asi q m qda mucho tiempo como para boludear y conocer.
che a ver si cuando vaya para alla m vas a buscar y nos qdamos un par d noches como antes. bueno t djo porq m tngo q ir al mataron a kenny = yo t escribo n estos dias y vos no t cuelgues y escribi q t extrano 1 montonazooooooooo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
t quiero muchisimooooooooo!!!!!!!!!!!!
ahora estoy trist porq mientras t escribo pienso q estoy con vos alla y q t estoy cbando mat y vos estas jugando a algun jueguito.     : (  
           1 bso enorm
                                         laura ; )

VI

Nunca se supo como hizo el abuelo de Laura para hacer tanta plata como hizo. Algunos dicen que en sus años jóvenes solía trabajar mucho y que aprendió a juntar plata después de haber vivido muchas carencias durante su infancia en Paraná. Otros afirman que se enriqueció juntando cartones en una época no muy lejana. Pero esta hipótesis se descarta de antemano por el hecho de que hace ya mucho tiempo que el abuelo de Laura tiene plata. Es más, cuando Laura nació, su abuelo le regalo un ajuar completo y una catralada de juguetes  “para cuando crezca”. El padre de Laura siempre le reprocho a su padre el hecho de jamás haberlo ayudado económicamente, so pretexto de que tenia que romperse el lomo como se lo había roto él. Laura siempre dijo que su abuelo había sido un vivo entre la gente y que había amasado su fortuna gracias a Perón. Lo que cuenta Laura parece ser lo más probable. Laura dice que su abuelo vendía fotos de Eva y del General en la calle. Y si, es muy probable.
Enrique esta recordando esto “por casualidad” mientras sus instintos hepáticos le solicitan que le diga a Hector-Romeo que deje de pedirle efusivamente otra cerveza a la moza-Julieta, puesto que una pequeña dosis más puede dejarlo con un malestar “mas bien de tipo causal”.Jorge se acaba de ir hace un rato. Desde que estudia y anda con esa minita (¿cómo se llama? Ah, si...) Estela ya no trasnocha como antes. Encima estudia a la mañana. Pero bien que antes se la pasaba de copas toda la semana. ¡Si habrá dado parciales y finales con una impronta de intelectual siendo que estaba sin dormir y con una resaca fulminante!. Pero ahora es distinto, hay una nueva moral en su vida.
Enrique toma ese vaso maldito en nombre de Laura y Esteban, puteandola a la distancia por haberse ido antes de que él juntara el valor suficiente como para decirle lo que le pasaba desde la secundaria. Siempre tuvo ese problema. Iba a bailar o a algún recital y se levantaba cualquier mina. No es medularmente tímido, pero Laura lo volvía un ser irreconocible para sí mismo. Con Laura era dulce, tierno, flexible, complaciente y tímido, sobre todo tímido. Laura era la pócima que transformaba a Erique-mr. Hyde en Enriquito-dr. Jekill. Lo negaba, lo metamorfoseaba, lo ridiculizaba, lo asesinaba, lo acribillaba contra un muro de sueños frustrados y lo ejecutaba, finalmente, con una estrofa de una amistad impuramente condimentada con las secretas fantasías de Enrique. Esa frustración lo volvía perverso. La obsesión se apoderaba lentamente de su alma en cada conversación ambigua. Enrique se sentía Gregorio Samsa ante un universo tan vasto como Laura.
Mientras Hector y Enrique se burlan cínicamente de Jorge, Enrique piensa en Laura. Se piensa Enrique-Jorge y la piensa Laura-Andrea. Y la verdad que cambiando los actores la idea deja de parecerle tan digna de burla y comienza a volverse un objeto de deseo. Pero claro, habría que traer a una actriz desde un escenario tan lejano como España. Pero claro, tendría que dejar de tomar un poco y poner pies en tierra.

 

VII

Hoy es 16 de abril. Hoy recibí un mail de Laura. Hoy hace ya un año y casi dos meses que Laura se fue a Uruguay y un mes más o menos que llego a España. Un año y tres meses sin verla.
Puse un poco de Crass para pensar en ella. Crass era la única banda de “ruido”, como le decía ella a mi música, que toleraba y hasta me llego a confesar que le gustaba. ¿Cómo puede escribirme solamente un mail? ¿Cómo puede faltarme el respeto de esa manera? Yo me mato escribiendo una carta con mi letra y ella solo me responde con letras ajenas, sin personalidad, sin el roce de su piel en el papel. Cuando Jorge me trajo el mail me dijo que lo tenia hace como tres días y que estaba esperando la oportunidad de verme para dármelo. Esa impresión... que asco. No se como puede hacerme esto.///

 

VIII

“Los libros buenos tendrían que ser baratos”, le dice Enrique a una mina bastante linda que esta mirando con cara de espanto el precio de la edición centuria de Germinal. La mina lo miro con indiferencia y eso motivo las pulsiones de Enrique. “Es irónico que un libro que conmemora la creación de un medio político donde los trabajadores iban a ser representados y donde se iban a defender sus derechos, esté a un precio que ningún trabajador pueda pagar, ¿no?”. “Tenés razón” dijo una voz sabihonda y sensual. “Yo lo tengo pero por otros medios” dijo Enrique. La piba lo miró con una cara rara, como sabiendo a que se refería, pero igual preguntó, en un tono académico: “¿A que medios te referís?”. Enrique brilló en la oscuridad de sus pensamientos poniendo a prueba sus aptitudes de espontáneo: “Pongámoslo de esta manera: los medios a los cuales me refiero son los mismos que pueden hacer que vos por cuatro pesos puedas llevarte un libro de cincuenta”, “¿Por qué cuatro pesos?”, “Porque después de que yo me lleve este libro y te lo de, vos me vas a invitar a tomar un café”, “¿Ah, sí?”, “A menos que te haya dejado de interesar el libro... sí”. Enrique le dijo a la mina que se ponga en tal o cual posición y escondió el libro sin que ni siquiera ella se dé cuenta, después salió y vió como la mina lo miraba desconcertada y la llamo desde afuera. La mina salió y Enrique le dijo que prefería el café de un bar que estaba a la vuelta de donde ellos se encontraban. “Pero... ¿El libro?”, “Vamos hasta el café” dijo Enrique con tono de ganador. La mina lo siguió sin decir palabra y entraron al café en el mismo silencio. Enrique le paso el libro y la mina le regalo una sonrisa y un “nunca lo había hecho”. Comenzaron a hablar de cuestiones banales y terminaron hablando de los padres de cada uno después de haber tenido un sexo brutal en la casa de Enrique. Este, hizo valer cada centímetro cubico de adrenalina que había segregado en el momento del ultraje recorriendo cada centímetro del cuerpo de esa minita, que se llama Paola, estudia sociología, tiene 23 años, le gusta Ricardo Arjona, y tiene unas tetas impresionantes que permanecían ocultas bajo esa remera ancha de Fundación Vida Silvestre que ahora anda tirada junto con toda la ropa que Enrique-mr. Hide le sacó. Enrique no olvido ofrendarle toda su desnudez a Laura, así como tampoco se olvido de poner excusas para que Paola se fuera rápido de su casa. Con los típicos “te llamo”, “nos vemos” y demás se despidieron para no verse mas, salvo en esa librería, alguna otra vez. “Las cosas... a veces pasan por casualidad”.

 

IX

///esto.
Ahora esta sonando silent majority de T.S.O.L, en uno de esos cassettes viejos donde grababa otros temas después de que terminara, para aprovechar la cinta. Se acabo Crass, se acabo la música que le gusta a Laura. Hoy hace un año y tres meses que no la veo y encima me escribe un
mail ajeno, impersonal. Me cago en ella, me cago en España y me cago en mi y en mis temores sin sentido.///

 

X

Hector escribe en un cuaderno viejo y casi sin hojas que el mundo va a cambiar. Que el fin de la Historia es un medio publicitario para que nos quedemos tranquilos y no pretendamos nada diferente. Escribe que la Historia no puede tener fin, por lo menos mientras quede un grupo de seres humanos con vida sobre la faz de la tierra. Escribe que pasamos de una sociedad teocéntrica a una antropocéntrica y que estamos en una etapa tecnocéntrica, de una confianza ciega en la tecnología, aunque los pensadores de la posmodernidad digan que ya no se tiene fe en la ciencia. Hector escribe y mientras escribe piensa y la mano no le da para domar la lapicera a la velocidad de sus ideas. Escribe que si la Historia llegó a su fin no puede entender como se siguen produciendo cambios en todos los aspectos del ser humano y de su cultura. Piensa en Fukuyama y lo imagina sentado frente a una computadora de última tecnología, con una taza de café colombiano a su izquierda y con un cigarro a su derecha, que perturba un poco sus ojos, pero que igual él insiste en dejarlo consumirse. Lo imagina también con una gruesa cuenta bancaria en algún país “neutral”, producto de escribir literatura hegemónica para el consumo de los lobbies y de algún jerarca latinoamericano, de
preferencia ministro de educación. Hector escribe calamidades producidas por su pobre cerebro aniquilado por la paranoia. Hector escribe que el mundo va a cambiar. Hector escribe para convencerse de que no todo esta tan mal, ni que los caminos están determinados. Hector escribe para permanecer con vida en un mundo donde la historia, en minúscula, se acabó para él y los que están como él, pero básicamente para él.

 

XI

///sentido. Temores que se hacen cada día más escalofriantes.
Fui tan solo un idiota. La vergüenza se apodero de mí en cada letra que surgía de esa hermosa boca que hoy podría estar besando yo. Hector dise carpe diem, nosotros decíamos  carpe noctem, el día no existía en nosotros ni nosotros existíamos en el día mas que para dormir o, a lo sumo, para ir a alguna pileta en el verano. El día era, cuando no dormíamos, la extensión de la noche. En vez de preguntar “¿Cuántos días pasaron?” nosotros preguntábamos “¿Cuántas noches pasaron?”.
Demarcamos nuestros pilares existenciales entre lo escatológico, la noche y la violación del lenguaje. Eramos dos-en-uno. Ella era mi parte femenina y yo su parte masculina. Ella fue mi gran amiga, y representarla de esa manera limito mis deseos y me condeno a esto. El miedo, creo que eso es, nunca le dije nada porque tenía miedo de perder esa conexión especial y no poder recuperarla nunca.
Le ofrende todos mis orgasmos, todos mis sexos y mis masturbaciones.///

 

XI

Extinción en los alrededores de La Ciudad. Olor, un poco de diversión marginal, mucho alcohol y mucha mugre chorreando de las paredes de hormigón. Nadie se olvida, pero nadie recuerda como tiene que recordar. Un libro de un tal Cortazar tirado en un charco junto con una vela negra y una gallina muerta... una instalación inconsciente de la colectividad citadina, una ración de arte moderno al alcance de cualquiera, fotografías baratas de turista; postales de la decadencia: un borracho durmiendo sobre sus propios excrementos, una puta horrible a precio de cigarrillos, un
puesto ambulante de comidas mas que dudosas, un perro-esqueleto devorando un perro-cadaver, dos pendejos mangueando algunas monedas que logren des-pegarlos de este mundo pegamentoso que los enjaula en bolsitas de nilon (como las papas, ¿vió? ) y un tipo que encaró para la puta y terminó hablando de transacciones sexuales con los poxiraneados mocosos. Postales coloridas de una s-u/o-ciedad tecnocéntrica con sus periferias guarronas. Pero la dignidad ha sido hija de la pobreza, ser pobre es tener garantizada la eternidad, es el modelo a seguir para purificar el alma; ser pobre es ser paciente, es ser libre, es ser elegido, es ser solidario, es ser creativo, es ser emprendedor, es sintetizar ontológicamente la perfección del espíritu. Claro que cuando  este se pervierte y pierde su sacra paciencia  ¡ay del mundo!, es el diablo hecho hombre, es la materialización directa de los cuatro jinetes del apocalipsis, es la destrucción del mundo.

 

XII

-SOLIDARIDAD: nadie sabe ser tan solidario como el pobre. Ayuda a quien lo necesita desinteresadamente.
-HONESTIDAD: el pobre es la panacea de la honestidad, nunca miente y siempre afirma “soy pobre”.
-LIBERTAD: el pobre no tiene que preocuparse por la organización de su tiempo libre, toda su vida es un gran tiempo libre. Y los pobres que trabajan también son los seres mas libres de pensamiento.
-CREATIVIDAD: ¿Quién puede ser más creativo que un ser que crea platos fabulosos con ingredientes aparentemente insuficientes a los ojos del no-pobre?
 Por todo esto y por muchas razones más, podemos afirmar que el pobre es el ser perfecto. Elija la pobreza, millones de personas no pueden estar equivocadas.                                       

                                                         SEA POBRE

Volante entregado en mano. No arroje este volante en la vía pública, guárdelo y hágase cartonero.

 

XIII

Enrique salió a dar unas vueltas. Eran como las siete de la tarde y hacía un rato que se había levantado de dormir. Hacía mucho frío, frío, frío. Salió a buscar calor. El calor de un milagro, el calor de una esperanza, el calor de alguien que pueda llegar a entenderlo como lo entendía Laura, esa hija de puta que lo dejo solo en un mundo tan hedonista. Sabe que se fué a España, pero para Enrique eso es otro mundo.
Prende un pucho y juega con él. Se distrae caminando y mirando gente, en especial señoras que van y vienen con bolsas cargadas de lo que hasta ese momento era dinero y que pasara a ser alimento. Enrique piensa en las transformaciones. Piensa en el principio de identidad y observa y trata de encontrar en todo un proceso dentro de otro proceso mayor que es la transformación de las cosas, pero siempre se encuentra con que hay algo que permanece inmutable. Quiere ser distinto, pero sabe que su esencia continuara siendo la misma, entonces no quiere cambiar nada. Tiene ganas de llorar por llorar. De repente se encuentra con una vitalidad que lo puede llevar por grandes caminos, pero enseguida vuelve a sentirse un insecto. Hacía mucho frío, frío, frío. Enrique quiere dormir en la calle esta noche a pesar del frío, piensa en su madre, en su padre y en su hermana. Enrique vuelve a la casa come algo y dice que se queda en lo de Hector. Enrique sale de la casa. Hacia mucho frío, frío, frío. A Enrique le gusta sufrir. No por el hecho de sufrir en sí, no la sensación, sino la experiencia. Enrique sabe lo que le hace mal, pero no mira los carteles que le indican el peligro, intenta volverse loco para alcanzar la mayor cordura, pretende robarle al
infierno la canción que conquiste a su ángel. Enrique se acuesta en un banco, en una plaza cercana a su casa. Tiene frío, frío, frío.
 
XIV
Me marchite en defensa propia y trate de esquivar la mirada de los letreros de alerta. Jugué un poco de manera glamorosa a crear misturas de dolores agudos con el mero objetivo de proporcionarle alguna jaqueca dulce a mis principios. He gozado, he pecado, he sonreído a cada delirio. Supe llorara palabras e invertirlas en una ofensa lúdica contra el lenguaje y enfatizar cada silaba para crackear mi conciencia. El estupor se apodero de mi función semiótica volviéndola cada vez más perversa, puesto que el cuerpo no daba cuenta de mi intención de enloquecerlo.
Enloquecí en defensa propia robándole a la cultura una dualidad irreconciliable, a punta de botella y de henos tribales. Nada de esto sacio mi hambre. Hoy en un campo de penosas calamidades, y en el terreno menos propicio para mi deseo, encuentro la rebelión en la santidad.
 
XV
“Patrunga”. “¡Ese país no existe, mentirosa!”. “Te juego lo que quieras a que sí”. “Dos barras grandes de mantecol”. “Dale, después te muestro en mi libro de geografía”. “Después ¡nada!, Vas a tu casa y me traes el libro”. “Pero... Enrique, son las tres de la madrugada. No voy a ir hasta mi casa para buscar un libro que anda a saber donde esta. Mañana lo traigo y listo”. “Bueno, ergo no te anoto los puntos de países”. “Qué forro que sos, ¿no confiás en mi?”. “Conociéndote como te conozco, y tratándose del tutti-frutti... ¡NO!”. “¡Ah!, no sabia que eras tan soretito”. “Me gusta el apocope de soretito”. “Enrique-soretito, suena muy dulce para una mierda como vos”. “Enrique-soretito-mierda, suena a nombre de boxeador tercermundista”. “En esta esquina: Enrique ‘soretito’ mierda, y, en esta esquina Laura ‘belleza’ Benitez; por el titulo de campeón de tutti-frutti”. “¿Laura-belleza-Benitez? Laura-inventoradepaisesverserachamuyera-Benitez te quedaría más apropiado”. “¿En serio no me crees?”. “¿En serio existe Patrunga?”. “Respondiendo una pregunta con otra pregunta... ¡Qué estofa de intelectual!”. “¡Qué irónica que se ha puesto la señorita!”. “Patrunga queda en Africa del Sur y es un país re-chiquito, pero no por eso vas a decir que no existe. No figura en todos los atlas porque se constituyo hace muy poco. Pero que existe, existe”. “No sé qué fumas cuando lees, pero te puedo decir que me gustaría que me invites un día, porque parece de la buena”. “Anda a cagar, boludo”. “No se me enoje, capaz que si te pegas una vuelta por Patrunga,  y te quedas a vivir un poco allá, te manden de embajadora o delegada cultural. Laura-delegadaculturaldePatrunga-Benitez, suena bien, ¿no?”. “Ya me voy a ir algún día y me vas a extrañar como un loco, no vas a saber que hacer sin mí y no vas a tener con quien jugar al tutti-frutti, ya vas a ver”. “Manda postales”.
XVI
Edicto apostólico del país de los literatos:
“(...)Un literato debe responder a sus propias necesidades sin olvidar que del otro lado del papel se encuentra una persona que posee otras necesidades.
Se deben de olvidar aquellos fonemas que se pierdan por un camino que no sea el de la obra. El literato no se debe ir por las ramas, debe seguir firme en sus objetivos. Durante el viaje que el lector inicie por el camino de la obra del literato, no debe perder su atención en “grafittis”, en
simples decoros estilísticos que suelen ser las argucias de los falsos literatos para rellenar una obra hueca (...)
“Nada debe ser incoherente con la lógica de la obra, las premisas fundamentales deben ser rígidamente formuladas para que de ello el lector pueda derivar conclusiones consuetudinarias. El literato sabrá aprovecharse de estas conclusiones, demostrando a posteriori su verdad o falsedad, pero siempre debe corresponder de manera coherente con la lógica planteada desde el comienzo (...)”
                                          “Moral y erudición dentro de la literatura contemporánea”
                                                                        Angel D. Ramirez
 
XVII
Hector se tiene que encontrar con Enrique a las ocho en la esquina de la plaza. Son ya las ocho y cinco y ninguno de los dos aparece. Aproximadamente a las ocho y cuarto va a llegar Hector y ocho y diecisiete va a llegar Enrique. Enrique va a tener que soportar que Hector le eche en cara los minutos que hace que esta esperando, según él desde las ocho, porque Hector es puntual cuando los demás son impuntuales. Resueltos los problemas de importancia de los tiempos individuales, por su puesto que la razón se la llevara como trofeo Hector, se dispondrán a ir al recital de esa banda que va a ser la primera vez que toque. Antes de ir al recital, van a pasar por un quiosco a comprar unos vinos y unas gaseosas, se los van a ir tomando hasta el lugar donde se dé el concierto, van a hacer la fila, y van a compartir su aperitivo con algunos flacos y minitas del palo con l@s que disfrutaran alegremente del show, quemaran algunos henos tribales, bailaran y poguearan al ritmo del desenfreno findesemanesco, intercambiaran teléfonos para el próximo recital de la banda, porque al final va a estar buena, y todos van a querer seguir a una banda desde el principio. Hector seguro que va a llamar en la semana, porque esa panki le va a tirar toda la onda y a él también le va a gustar. Después, Hector y Enrique, se van a ir juntos comentando en jerga de adolescente rockero los vicios y virtudes de la banda que van a ver.
Son aproximadamente las ocho y cuarto y Hector llega. Son las ocho y diecisiete y llega Enrique. Mientras esta llegando, Enrique piensa en lo que va a pasar esta noche.
 
XVIII
///masturbaciones.
Pero no puede ser una simple cuestión sexual la que ata mis pensamientos a Laura. Si de cuestiones sexuales se tratara no podría liberar mi mente de Fernanda. Fernanda si que sabía satisfacer a un hombre, lastima que solos lo supiera hacer en la cama. Me pregunto cómo estará ella, no me puedo olvidar más su cara, sus lágrimas, su forma de estar enojada y triste. Pero la verdad es que no creo volver a encontrar una me mina que me haya hecho volar en el sexo como me hizo volar Fer. Sus felatios pueden hacer estremecer hasta el más profesional de los actores porno.
Pero con Laura esto es imposible, nunca paso nada, absolutamente nada más allá de esos besos sin intención que nos dimos para tomar gratis. Cómo nos cagábamos de risa en todo lo que hacíamos. Pero ella ya no esta y debo ser consciente de que ya tuve mi oportunidad y la desaproveche. Debo dormir un poco a ver si puedo descansar.