Comentario pre-mortem:
Existe una gran proliferación de excrementos literarios que andan dando vueltas por muchos lados del cuadrante artístico. Algunos autores han recibido una sobredosis de viagra lingüístico y esto ha dado como un resultado lógico, desprendido como un razonamiento laplaciano, un sin numero de abortos verbales. Los ejemplos pueden llegar a resultar molestos y reiterativos, pues lo que usted tiene entre sus manos, y me refiero a este libro -¡picarón/a!- es un catalogo de flatulencias del órgano lecto-escritor. Como argumento para omitir ejemplos de esta aproximación escatológica a un texto basta con decir que le quitaríamos a usted el horroroso placer de la anti-sorpresa que infunde el presente mamotreto.
Como un calzoncillo con el elástico vencido o como los cordones cortos, este coso llega desgastado, censurado y, por sobre todas las acciones que le son plausibles, moralizado. Es decir: este esc(ot)ito ha sido masticado por mariposas castradas y oxolotes trigueños, proceso sin el cual no podría transmitirse semejante aberración.
Aquí aparecen dos símbolos fundantes del coso en cuestión:
-mariposas castradas, expresando la libertad arrancada de cuajo que seguramente el autor sufrió en alguna de esas noches en que su padre lo encontró eyaculando sobre la foto de Lita de Lazzari;
-oxolotes trigueños, haciendo una notable referencia a la etapa edípica no resuelta sufrida por el pendejo aludido. Por razones obvias no detallaré este ítem.
El platillo ira acompañado por la mas pérfidas de las parodias cuasi teatrales existentes y sazonado con ingredientes y especias arrancados en voz pasiva del recreo infantil. Básicamente podemos asegurar que estamos en presencia de mierda.
Jasimiro Godines